Condenaron a hombre, a 6 años de cárcel por abusar de una nena

Condenaron a hombre, a 6 años de cárcel por abusar de una nena

“No lo conté porque no sé, no podía. Es horrible, una sensación muy fea...”. Como pudo, con vergüenza, impotencia y angustia, una adolescente describió en un tribunal los hechos que sufrió entre los 10 y 12 años, cuando un familiar de la pareja de su padre la habría manoseado y sometido a otras prácticas sexuales en al menos cuatro ocasiones.

Después de mucho tiempo se lo pudo contar a una prima “del corazón” y luego, entre ambas, a su abuela. Dijo que su padre no le creía y que algunos meses después se lo dijeron a su madre, quien de inmediato hizo la denuncia en la Comisaría de la Mujer y la Familia de Bahía Blanca.

El sujeto -no se lo identifica para preservar a la menor- afrontó un juicio oral por estos hechos y recientemente fue condenado a 6 años de cárcel por el juez del Tribunal en lo Criminal Nº 1, Christian Yésari.

El magistrado halló probado que entre 2012 y 2015, en dos viviendas de la vecina localidad y en un inmueble de Villa del Mar (partido de Coronel Rosales), el imputado abusó sexualmente de la víctima.

Para ello, según indica el fallo “aprovechó la relación de confianza y los momentos en que estaban solos, encontrándose incluso en una oportunidad al cuidado de la niña, por ser el único adulto en el domicilio”.

Durante el debate la chica describió los episodios, las circunstancias en que se produjeron y la forma en que fueron develados. También declaró ante el juez la madre de la adolescente, quien comentó la forma en que tomó conocimiento de los sucesos.

Pericias e informes. Una psicóloga que cumple funciones en el ámbito de la Dirección de Políticas de Género de la Municipalidad de Bahía Blanca, dijo que mantuvo cuatro sesiones con la menor, y que en una de ellas le contó lo sucedido.

Explicó que al hacerlo “estaba muy angustiada” y que “no advirtió presiones externas que influyan en el relato de la joven, que su discurso estaba despojado de contradicciones”.

Una profesional de la Asesoría Pericial, describió que la víctima admitió “sentir asco y vergüenza” al momento de recordar los abusos.

Dijo que la joven también mencionó haber padecido “angustia y temor a que sus hermanos pudieran sufrir los mismos hechos”, además de “alivio” luego de contar lo que le había sucedido. Consideró que “no se puede inferir fabulación” en el relato de la joven.

Una tercera psicóloga, quien es miembro del programa Promover, explicó que atendió a la chica en varias ocasiones y que su descripción de lo ocurrido resultaba “coherente” y “organizada”. “Sus dichos son espontáneos y despojados de contradicciones”, aseguró.

Resolución. Al analizar la prueba expuesta en el debate, el juez Yésari sostuvo que se encontraban presentes “los requisitos que el Tribunal de Casación Penal Provincial reclama para dar crédito a los testimonios en situaciones de afectación a la integridad sexual”.

Agregó que “no hay motivo ninguno que pueda apreciarse para restar credibilidad a los dichos de la joven, existen elementos periféricos que permiten corroborar sus manifestaciones y persistencia en la incriminación, ya que mantuvo un relato unívoco y unidireccional respecto de qué fue lo que padeció, con el detalle de sus circunstancias necesarias y suficientes de tiempo, modo y lugar”.

Por todo ello, el magistrado halló probada la responsabilidad del imputado y lo condenó por el delito de abuso sexual gravemente ultrajante.

Una versión sin crédito. Al declarar, el imputado afirmó ser inocente. Respecto de una de las viviendas en las que habrían ocurrido los abusos dijo que nunca ingresó a la misma. Acerca de los otros episodios, relató que siempre había otras personas en el lugar, que jamás estuvo solo con la pequeña y que tampoco la dejaron a su cuidado.

“Es todo mentira lo que dijo la nena, a mí me arruinaron la vida, 65 años y no conocí lo que es la policía, un calabozo... perdí todo, la dignidad, todo", relató.

Ante esto, el juez sostuvo que “resulta simplón creer que en el trascurso de 10 o 12 años de relación de tipo familiar, el acusado nunca accedió al interior de la finca del padre de la joven como para tener ocasión de cometer los hechos”.

“Sostener que la familia siempre mantiene una vigilancia constante de sus adultos y sus niños, en todo momento y lugar, resulta inverosímil, máxime si se tiene en cuenta que los hechos resultaron fugaces en el tiempo, aun cuando por ello no sean menos graves en intensidad”, agregó.

Finalmente, señaló que “la sindicación de la joven de las agresiones en forma persistente, coherente y sin contradicción, no pueden ser sacudidas en su vigor y solidez probatoria por un `yo no fui´, `nunca estuve solo con ella´, `siempre había mucha gente´.

Fuente: La Nueva