¿Qué pueden esperar Punta Alta, Bahía y la región de un nuevo Puerto Rosales?

¿Qué pueden esperar Punta Alta, Bahía y la región de un nuevo Puerto Rosales?

En cuestión de días Puerto Rosales pasó de ser la Cenicienta del sistema portuario regional a concentrar todas las miradas.

   Sin embargo, más allá de la lógica alegría inicial por la autonomía lograda tras 37 años de reclamos, el paso del tiempo seguramente irá definiendo cuánto hay de realidad y cuánto de fantasía  en torno al futuro de una estación marítima que, pese a ser la tercera en volumen de cargas a nivel provincial, hoy continúa subexplotada y aislada.

   Pero a diferencia de lo que venía sucediendo hasta ahora, serán los propios rosaleños los encargados de definir, directa o indirectamente, el rumbo de puerto Rosales.

El escenario actual resulta propicio, sobre todo por las perspectivas que surgen en torno a la exportación de crudo proveniente de Vaca Muerta.

   A las mejoras dispuestas por la empresa Oldelval para transportar mayor cantidad de petróleo necesariamente deberán sumarse otras por parte de Oiltanking Ebytem.

   En tal sentido mientras algunos hablan de la necesidad de ampliar un 40 por ciento la playa de tanques, otros señalan que deberá rondar el 80 por ciento.

   Esto significará una importante posibilidad de crecimiento para puerto Rosales y seguramente terminará definiendo buena parte de su perfil operativo de cara a las próximas décadas.

Si bien esta actividad no posee un gran efecto dinamizador sobre la economía local y regional, el aumento de la actividad petrolera se traducirá en mayor actividad para los trabajos de apoyo en las zonas de monoboyas y muelles, donde se sumarán nuevas instalaciones para la reparación y el mantenimiento de barcos.

   Este círculo virtuoso es completado por la cada vez mayor presencia de servicios turísticos y de pesca embarcada que se realiza desde puerto Rosales.

   Hasta ahora, y a diferencia de lo que sucedió con los puertos de Bahía Blanca,  que gracias a la sistema de concesiones lograron sumar operaciones, bajar costos y modernizar su gestión, Rosales, como puerto público, siguió un camino que no le trajo demasiados resultados.

   De todas maneras, tanto los puertos bahienses como Rosales aún siguen teniendo en el debe el hecho de no haber generado nuevas dinámicas económicas, ya que en términos generales puede decirse que constituyen meros sectores de paso entre el tráfico terrestre y marítimo de mercaderías.

   A la hora de intentar revertir esta coyuntura seguramente habrá que esperar también un decisivo aporte de la Zona Franca Bahía Blanca - Coronel Rosales.

   En una visita a la redacción de este diario el ministro de la Producción bonaerense,  Javier Tizado, no ocultó su satisfacción por la autonomía de Puerto Rosales y destacó la alta carga emotiva del acto realizado el jueves pasado en Punta Alta donde entregó el decreto de autonomía firmado por la gobernadora María Eugenia Vidal.

   “Cuando uno bucea en la historia ve que se han sucedido muchas promesas que no se pudieron cumplir por distintos motivos. No hablo de mala voluntad pero no se había podido lograr y fue importante el hecho de que María Eugenia, con la decisión que la caracteriza, haya firmado la autonomía”.

   Para Tizado esto va a permitir que la región se beneficie y señaló que seguramente se abrirá un proceso de inversiones.

   “Así será porque ahora las decisiones se van a tomar donde se genera el trabajo y no a 700 kilómetros, en La Plata. Esto rompe con una centralidad que fue moneda corriente en las gestiones anteriores pero en la nuestra comenzó a cambiar. Nosotros tomamos la bandera de hacer un federalismo en serio y comenzar a emponderar a los municipios”.

   Cuando se le preguntó cómo se imagina el futuro de Puerto Rosales, una terminal marítima que siempre permaneció por debajo de sus posibilidades, Tizado señaló:

   “Las posibilidades son importantes. Hoy es un puerto petrolero, pero también se puede generar algo importante con el gas de Vaca muerta. Si hablamos de petróleo todo girará en aumentar la capacidad de transporte, pero hay que pensar en diversificar y agregar otros rubros complementándose con Bahía”, sostuvo.

   Por su parte, el delegado de Puerto Rosales, Guillermo Burgos, señaló a “La Nueva.” que esta estación marítima se prepara a transitar una etapa de crecimiento y complementación con los demás actores de la ría de Bahía Blanca.

   “Desde el comienzo de la operatividad del oleoducto Challacó-Puerto Rosales (1961) esta terminal ha sido eminentemente petrolera, actividad que se ve hoy aumentada por Vaca Muerta.

   “Desde el comienzo de esta gestión (municipal-portuaria) hemos puesto el acento en ampliar la oferta de servicios en el muelle.

   El tallerismo y las reparaciones navales, van en aumento. Por un lado favorecidos por la excelente mano de obra y además por la permanente promoción”.

   Agregó que también se busca que Rosales sea recalada de pesqueros de mediana altura. 

   “Logramos que organismos nacionales (Senasa-Aduana-Migraciones) tengan su espacio propio, y se agilice toda la operatoria.

   “Deseamos profundizar el movimiento de lanchas (a monoboya, pesca y turismo) rubro en el que somos de los que más movimientos tenemos en la provincia”, puntualizó el funcionario.

El ferrocarril debe ser un actor clave

   Los 32 kilómetros que separan a Bahía Blanca de Punta Alta quizás puedan acortarse en un futuro no muy lejano si ambos puertos deciden encarar la recuperación de los servicios ferroviarios, al menos en lo que hace al transporte de cargas.

   Para Rosales esto permitiría una integración funcional con el complejo portuario bahiense, hoy por hoy mejor posicionado de cara al tráfico naviero internacional.

   Para el puerto bahiense significará sumar una mayor conexión con los talleres rosaleños y el transporte petrolero, así como una nueva vía para la llegada de granos desde el norte bonaerense, sobre todo mediante la recuperación del ramal entre la ciudad de Rosario y Puerto Belgrano.

Fuente: La Nueva