Cuando Fangio visitó Punta Alta y fue recibido por sus fanáticos

Cuando Fangio visitó Punta Alta y fue recibido por sus fanáticos

El 6 de agosto de 1945, el mismo día en que Estados Unidos arrojó la bomba atómica en Hiroshima, estuvo en Punta Alta el piloto de carreras Juan Manuel Fangio.

En ese entonces ya era un destacado automovilista que ostentaba en su palmarés lucidas victorias y títulos de Turismo Carretera: se adjudicó en octubre de 1940 el Gran Premio Internacional del Norte (Buenos Aires-Lima, Perú-Buenos Aires); ganó las Mil Millas 1941 y en 1942, la carrera Mar y Sierras.

Ya había obtenido sus dos únicos títulos en esa categoría, en 1940 y 1941 a bordo de su Chevrolet Master. Estos triunfos resonantes y su habilidad en el volante hicieron que su nombre fuera reconocido, hasta el punto que, en plena calle Corrientes, se estrenó en 1940  el tango “Fangio”, con letra y música de Javier Mazzea y que cantó Alberto Castillo años después.

El ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial produjo la suspensión del Turismo Carretera en la Argentina. Esto afectó directamente a las sucursales de las marcas norteamericanas, ya que las industrias estadounidenses fueron puestas a las órdenes del Ejército Norteamericano, con lo que paralizó la producción de automóviles civiles y autopartes.

En esa coyuntura, el Automóvil Club Argentino decidió suspender las de actividades deportivas, a causa de la faltante de repuestos para reparar a los vehículos y el racionamiento de combustible.

Este receso duraría hasta el año 1946 cuando la industria volvería a recuperar su ritmo productivo.

Fue precisamente en ese lapso en que las circunstancias del momento lo mantuvieron alejado de las pistas, en que Fangio visitó Punta Alta.

Crónica

Según la crónica periodística aparecida en El Regional, cuya redacción visitó el campeón, su  estadía en la zona se debió a “asuntos de negocios”.

Vino acompañado de los señores Domingo Gerbino (Ierbino, dice por error la nota), Hortensio Gómez y Carlos Sosa, de Bahía Blanca. Este último era dueño de la concesionaria “Carlos Sosa y Cía”, representante de la FIAT en Bahía Blanca.

De acuerdo a datos aportados por Jorge Gerbino, hijo de Domingo, Fangio estaba en gira por Bahía Blanca y la zona sur del país adquiriendo cubiertas para vehículos, que en esa época costaban una fortuna.

Gerbino tenía taxis y ventas de autos y hasta su casa se dirigió Fangio para comprarle doce o trece juegos de cubiertas. Eran tan apreciadas que su costo era igual al del vehículo entero, por lo que el corredor compró los autos, pero se llevó solamente los neumáticos en un camión, donde acopiaba todo el material adquirido en el viaje.

Las cubiertas buscadas eran de rodado 600×16, que era la standard que servía para la mayoría de los autos. También adquirió neumáticos para camiones.

Las impresiones que tuvo Fangio de la ciudad, que visitaba por primera vez, fueron las mejores:

“No creí nunca, cuando oía nombrar a Punta Alta, que fuera un pueblo tan grande, dinámico y moderno; créame que cuando entré a sus calles quedé sorprendido”.

Cuando se le preguntó sobre cuándo creía que se reanudarían las competencias automovilísticas, respondió:

“Aún no tenemos noticias, pero creo que pasará mucho tiempo por la escasez de gomas y combustible”.

También se le preguntó acerca de que nunca en su carrera volcó un vehículo:

“Efectivamente, nunca he volcado, pese a haber corrido seis grandes premios de los cuales me adjudiqué cuatro”.

Terminó el reportaje agradeciendo a la afición puntaltense:

“Agradezco la pasión deportiva que sienten por mí y que lamento mucho no poder estar unos días aquí para cultivar amistades; les pido que saluden a todos ellos y digan que pronto volveré con más tiempo.”

La entrevista terminó y Fangio accedió a posar para el fotógrafo de El Regional, quien inmortalizó el momento.

Luego de esa estadía fugaz en la ciudad, en 1949, vendría su consagración internacional y sus cinco títulos mundiales de Fórmula 1: 1951, 1954, 1955, 1956 y 1957.