ESSA: 123 años formando hombres y mujeres de mar

ESSA: 123 años formando hombres y mujeres de mar

La Escuela de Suboficiales de la Armada (ESSA) cumple hoy 123 años, aniversario que llega en un momento de grandes desafíos en la formación de los futuros suboficiales en este contexto de pandemia de COVID-19.

Aunque es la primera vez en su historia que el edificio de la escuela está vacío de aspirantes, la escuela nunca dejó de funcionar: los aspirantes tuvieron que irse en marzo por la emergencia sanitaria, pero continuaron con sus estudios de forma remota, en contacto con los docentes; y el personal militar y civil siguió con sus tareas diarias, en una situación atípica y con nuevos desafíos.

“Aquí se imparte una educación integral que va desde los conocimientos académicos y técnicos hasta las formas y el significado de ser un militar que inicia su carrera”, señala el Director de la ESSA, Capitán de Navío Gabriel Adad, quien destaca el sacrificio y compromiso de docentes que dieron todo de sí para mantener el vínculo comunicacional con los más de 800 aspirantes que tiene la Escuela. También subraya la voluntad de todos los aspirantes, que lograron mantener la conectividad para continuar con sus estudios de forma virtual y poder entregar los trabajos prácticos que se les requerían.

“El 40 % de la instrucción son esos conocimientos que les impartimos; ahora necesitamos las clases presenciales en talleres y laboratorios para que pongan en práctica lo que aprendieron durante los meses de pandemia”, agregó.

La Escuela comenzó este mes con actividades presenciales reducidas, con miras a la apertura del próximo año, que sin dudas planteará nuevos retos, pero siempre con los mismos valores: compromiso, coraje, profesionalismo, camaradería y honor.

“De esto hay que sacar una enseñanza, potenciar lo positivo y sacar lo mejor para seguir adelante —dice el Suboficial de Destino de la ESSA, Suboficial Mayor José Alejandro Tavacchi, el más antiguo del establecimiento—. Hay aspectos que llegan para quedarse, porque la tecnología simplificó muchísimas cosas en esta situación inédita.”

El Suboficial Tavacchi cumple 35 años de servicio en la Armada. En abril se retira de la Fuerza y, como él mismo lo expresa con orgullo y agradecimiento: “¡Termino mi carrera donde la empecé!”.

Seis de esos 35 años los transitó en esta escuela: en 2014 fue destinado como encargado del Batallón Gómez Roca, después asumió como Suboficial Encargado de Mantenimiento, luego Suboficial de Cuerpo y ahora culmina su derrotero profesional como Suboficial de Destino.

“Es un enorme privilegio concluir en este destino. La Armada me dio todo y yo le di todo. Lo que soy se lo debo a la institución y a mi familia”, agrega.

Su experiencia en la ESSA le permitió identificar la importancia de transmitir a las nuevas generaciones de aspirantes aquellos valores fundacionales de la escuela, los mismos que le inculcaron desde el primer momento, cuando ingresó como un joven aspirante.

“¡Cómo olvidar esos días!  —rememora Tavacchi— Lo que más recuerdo de esa época es la camaradería. Llegamos de todos los lugares de la Argentina y terminamos siendo hermanos. Después, a lo largo de la carrera, encontramos que podíamos apoyarnos y confiar. Eso hay que inculcarles a los aspirantes. Este no es un trabajo, es una elección de vida.”

La historia

El origen de la formación de suboficiales de la Armada se remonta a 1883, cuando se crean los primeros cursos de oficios destinados a aprendices mecánicos, en los antiguos galpones del Tigre, a la vera del río Luján, donde después se instalaría el Museo Naval de la Nación.

Encuentra su continuidad cuando el 29 de octubre de 1897 se decreta la designación del primer Director estable, el Capitán de Fragata Cándido Eyroa, con la idea de formar en la práctica y en las aulas a suboficiales navales capaces de operar los buques de la Armada. La fecha es tomada como la fundación de la Escuela de Suboficiales de la Armada.

En los primeros años de 1900, aquellos galpones ya habían quedado chicos por el aumento de alumnos y el surgimiento de nuevas necesidades académicas. Es así que la escuela se trasladó al predio de los Talleres Navales de Dársena Norte, en el puerto capitalino.

Entre 1902 y 1911 la escuela cambió tres veces de nombre. El 12 de octubre de 1928 se radica en la localidad de Núñez y con una población escolar que se quintuplicó en 5 décadas, de 400 alumnos pasó a tener casi 2.000 a fines del siglo pasado, finaliza su radicación en la Base Naval Puerto Belgrano inaugurando el nuevo edificio en el año 2005.

Hoy, la Escuela de Suboficiales de la Armada ocupa un gran predio lindante con el Estadio de Deportes de la Base Naval Puerto Belgrano y continúa formando a los hombres de mar, como desde hace 123 años.

 

Fuente: Gaceta Marinera